Ya no hay chicas punkis

Había días que Mar se maquillaba en el ascensor. Primero, una base de color blanco. Después quemaba la punta del lápiz negro para perfilar ojos y labios. Negro punk. Antes, en casa, se había erizado el pelo con una mezcla de agua, azúcar y “laca de la mala”. La cresta era barata. Por la chupa…